Son las 4:18. No queda demasiado para que amanezca en esta tierra. Un amanecer sin luz, es como vivir atrapado en la noche. Una cerveza sin gas, una carta abierta, realmente da igual que no haya luz, solo es algo que no tengo por costumbre, y hace que me sienta jodido. No debe ser tan malo cuando estas gentes han luchado por la tierra estéril que habitan hasta donde alcanza la memoria, al menos la suya. Ahora entiendo que mantengan tanto las distancias. No les gusta que les hables cerca, no quieren ni siquiera sentir tu olor. Apenas salen de sus hogares, no estan acostumbrados a la gente. Además su extraño lenguaje no les permite interrumpirse en el discurso, colocan el verbo principal de la oración al final, tienes que escucharles atentamente hasta el final para saber de qué coño hablan. Creo que por eso son tan respetuosos. Pero con tanto respeto es complicado intimar con alguien. Aquí volvemos al problema del idioma. Dentro de su serenidad, cuando uno de ellos habla puedes sentir su bravura. Su lengua se sentiría a gusto en el fragor de una batalla, recorriendo cada garganta hasta quebrar con el fuego y el metal. Pero esas emociones estan siendo olvidadas. Son guerreros en tiempos de paz.
Mañana será un día más. Vueltas, caminos, pasos, paciencia, más pasos, parada, mirada al suelo, corre, suda, vuelve, recorrido, descansa, levanta, piensa, duerme.
----------------------------------------------
-Di tu última palabra.
-¿Qué?
-¡Tu puta última palabra, bastardo!
-Tío, soy yo quien tiene la pipa en la mano y tú quien la tiene en la boca. No jodas y aprovecha tu tiempo por una vez.
-He dicho que pronuncies tu última palabra.
-Adiós.
(Los pintores de brocha gorda, ¿conspiradores?, tantas paredes manchadas de sangre no pueden ser por casualidad...)
8/2/09
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario