El rey se levantó
de su pomposo trono,
arrojó su corona
y se clavó una daga
Su familia lloró
el pueblo se alegró
los nobles temieron por sus vidas
los burgueses se frotaron las manos.
Los juglares tienen
ahora trabajo.
Los historiadores tienen
algo que hacer.
Nadie sospecha cuanta
violencia se avecina.
1/11/08
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